La demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Se manifiesta en dificultades en el lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y dificultades para la resolución de problemas simples.

Una vez aparecen los primeros síntomas, las personas se van degenerando y volviendo cada vez más dependientes. Incluso se llega al punto de tener que ayudarles para vestirse, lavarse, comer, etc. Y se hará imprescindible el cuidado permanente. Por esta razón, es sumamente importante conocer esta enfermedad, que también impacta a la familia del paciente.

En todo el mundo, el número de personas con demencia está aumentando. La enfermedad de Alzheimer, que es la forma más común de demencia, acapara entre un 60% y un 70% de los casos, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Incluso, se estima que para el año 2050 el número de personas con alzheimer ascienda a 131.5 millones. Por esta razón, la enfermedad de Alzheimer se considera la nueva epidemia del siglo XXI.

Si bien, por el momento no hay una cura para el Alzheimer, pero si se pueden realizar rutinas y actividades para retrasar el deterioro que causa la enfermedad.

A continuación, compartimos siete hábitos que podrían reducir entre un 70% y un 80% la presencia del Alzheimer*:

  • Reducir el consumo de grasas saturadas.
  • Hacer de las verduras, frutas, legumbres la base de la pirámide alimenticia.
  • Consumir alimentos con vitamina E.
  • Consumir alimentos con vitamina B12.
  • Evitar los multivitamínicos con hierro y cobre (a menos que lo indique un médico).
  • Evitar cocinar en ollas y sartenes de aluminio.
  • Mantenerse activo físicamente.

Si usted o alguien cercano manifiesta alguno o algunos de estos signos de alerta, es importante consultar a un médico o a un neurólogo.

  • Cambios en la personalidad.
  • Deterioro en la capacidad de movimiento o al caminar.
  • Dificultad para comunicarse.
  • Bajo nivel de energía.
  • Pérdida de memoria.
  • Cambios de estado de ánimo.
  • Problemas de atención y orientación.

En caso de duda, consulte a un médico.

Fuente: Confederación Española de Alzheimer, Organización Mundial de la Salud y estudio realizado por el *Comité de Médicos por una Medicina Responsable.