Diversión, verse cool, estar a la moda... Eso y otras cosas representan los cigarrillos electrónicos, que comenzaron a comercializarse a principios de los años 2000 como un método alternativo para dejar de fumar y hoy se han convertido en un problema en sí mismos. El vapeo, como se le conoce a la acción, consiste en inhalar vapores creados por calentamiento a alta temperatura de un líquido en el interior de un cigarrillo electrónico.

La industria del vapeo, que mueve alrededor de 11,500 millones de dólares,  asegura que "los vapeadores son un 95% menos dañinos que el tabaco". Sin embargo, eso es una falsa creencia: solo en Estados Unidos han muerto 16 personas a causa de esto. 

Se comprobó que produce alteraciones en la función pulmonar, aunque cambios agudos hallados en la función respiratoria, como broncoconstricción, son menores a los que produce el cigarrillo convencional. Aún se desconocen los efectos a largo plazo.

Un artículo publicado por la British Medical Journal es contundente: cuatro científicos de cuatro universidades líderes en Estados Unidos han llevado a cabo una revisión exhaustiva y los estudios muestran efectos biológicos adversos sobre la salud pulmonar y las células en humanos, en animales y en muestras de tejido estudiadas en laboratorio. Afirman que los efectos del cigarrillo electrónico son “similares” a los del formato tradicional. En adolescentes la nicotina puede hacer más lento el desarrollo del cerebro, y afectar la memoria, la concentración, el aprendizaje, el autocontrol, la atención y el estado de ánimo. Incluso puede aumentar el riesgo de sufrir otros tipos de adicciones en la vida adulta, según información de kidshealth.

Hace unos meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio en Río de Janeiro su informe mundial sobre el tabaco. Allí sostuvieron que “los cigarrillos electrónicos representan una amenaza actual y real en la lucha por disminuir el impacto global del cigarrillo”. 

Para Vinayak Prasad, responsable de la Unidad de Control del Tabaco de la OMS, estos productos se han convertido en una puerta de entrada del tabaco para la gente joven. Por lo tanto recomienda a los gobiernos es que "los traten y regulen como productos de tabaco". Lo peor es que por un vacío legal, cualquier joven con más de 13 años puede consumirlo sin problemas. 

El vapeo es más que una moda y su popularidad crece exponencialmente. Las estadísticas globales hablan de 367 millones de consumidores, frente a 1.100 millones de fumadores de cigarrillos convencionales. 

No hay evidencia científica que los cigarrillos electrónicos ayudan a dejar de fumar.

Lo que sí es cierto, es que cada vez más jóvenes utilizan el vapeo para iniciar el hábito.