En años pre pandemia el dilema que tenían los padres era a qué edad dar un celular a sus hijos y/o cuánto tiempo de exposición a las nuevas tecnologías era lo recomendable. En la actualidad, con escuelas cerradas y niños en sus hogares con clases virtuales la situación ha cambiado.

En el artículo, de febrero de 2018, El uso de la tecnología en niños no es tan malo como piensas el periódico español El País vaticinaba que “cada vez son más los expertos que reivindican su uso como una herramienta para el aprendizaje y el desarrollo, enfatizando la necesidad de mejorar la calidad de esta exposición en vez de simplemente poner límites temporales”.

Es importante sacar provecho de los avances tecnológicos para evitar la propagación del covid-19. Tanto adultos como niños se han tenido que adaptar a las nuevas circunstancias y las herramientas digitales tienen el rol preponderante.

Los beneficios del uso de nuevas tecnologías son muchos. Ayudan a conectar con familiares o amigos a través de mensajería, permiten la realización de videoconferencias, sirven para crear, explorar y divertirse, han permitido que el aprendizaje continúe y otros aspectos positivos.

Lo cierto es que las pantallas llegaron para quedarse y es importante encontrar un equilibrio entre el aprendizaje y la seguridad, ya que los niños están expuestos a conductas violentas y de riesgo, a contenido sexual, ciber agresores, información inexacta, etc. Además, demasiado tiempo frente a la pantalla puede provocar problemas para dormir, menos tiempo con familiares y amigos, poca actividad física, problemas de humor, ansiedad, problemas de peso, menos tiempo para relajarse y divertirse al aire libre, entre otros.

Desde la Asociación Pediátrica Americana refuerzan sobre la importancia que cada familia tenga en cuenta las necesidades de salud, educación y entretenimiento de cada integrante, y especialmente de los niños. Se puede ver más información de cómo hacer un Plan para el consumo mediático de su familia.

Tenga en cuenta que hay que diferenciar a cada niño. Uno podría pasar muchas horas frente a una pantalla aprovechando los recursos que ofrece la tecnología. Y otros menos horas de exposición que, sin embargo, pueden indicar una adicción por su comportamiento. Por ello, la conclusión la tendrá cada padre en su casa, según su tipo de uso.